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Nuestra motivación no es otra cosa que seguir una autentica vida de práctica, es decir Estudiar, Contemplar y Meditar. Esa era la intención del Sr. Buda al crear entre sus seguidores más comprometidos, la Sangha.

 

 

Como en occidente, tenemos muchísima dificultad en seguir la autentica vía del Buda, puesto que las circunstancias externas como la cultura religiosa en la que vivimos es nula o ignorante de lo que significa ser un practicante Budista, no tenemos ningún apoyo, ni moral ni físico. Esto conlleva a que mucha Sangha ordenada y laica, para poder sobrevivir tienen que dedicar parte importante de su tiempo diario al trabajo para su sustentación, dejando aparte la práctica del Dharma e implicándose en la práctica del samsara puro y duro. Todo esto lleva constantemente a muchos de ellos a la desesperación y el desánimo, llevándolos incluso a entregar los hábitos y renunciar a algo que con tanta ilusión y devoción habían conseguido.

Viendo lo que sucede y aprendiendo de ello, ha surgido esta necesidad de crear un espacio para la práctica del discípulo del Buda, sin que ningún obstáculo exterior pueda ser causante de la cesación de ella. El renunciante o estudiante tendrá todas las posibilidades dispuestas para su práctica y renuncia.